
Cada loco peina a su muñeca en particular.
Toda idiota termina idiotizándose de sí mismo.
Los exigentes padecen úlceras,
El indeciso se come las uñas.
Y las superwoman toman ravotril.
Un desperdicio, el tiempo pasó y siguen intentado tener una actitud añeja enraizada en el “todo tiempo pasado fue mejor”. Lo asumo, he sido una feligresa de esa frase, que lejos de aburrirme, hastió!!!.
No debemos porque soportar sonrisas cínicas, mensajes entre líneas, caras de culo gratuitas, y tratar de imaginar, utilizando toda la creatividad socavada por años de ingerir sustancias dañinas para la corteza cerebral, el qué, cómo, y cuándo pasó lo que supuestamente los tiene extraños, alejados e inteligibles.
De vez en cuando es bueno alejarse, estar sola, no mirar a terceros y enfocar las energías en uno. Sí, disfrutar del egoísmo y egocentrismo, más aún cuando el despojado nihilismo se transforma en un concepto clave para entendernos. Durante años he intentado hacer lo correcto, no me aventuro en riesgos innecesarios, controlo las variables de riesgos, la suerte nunca fue aliada y cumplo lo prometido, aunque muerda los dientes para hacerlo.
Pero, ahora no. Sigan con sus vidas y hagan lo que les plazca con ellas. Hoy me interesan menos que ayer, e indudablemente, muchísimo menos que mañana. Tal vez, en el peor de los casos comenta un terrible error, y en realidad, eso no preocupa, porque siempre he sido la primera en reconocer los errores. No temo pedir disculpas, y reconozco que el porcentaje de aciertos disminuye con el tiempo.
La experiencia emocional se ha estancado, demasiado estable, al interior de la inestabilidad de los otros factores que componen mi vida. Así es que damas y caballeros.
Guarden sus muñecas despelucadas.
Compren esmalte para no comerse las uñas.
Deje el mal humor para cuando valga la pena.
Y… chao pescado y huevo para la sopa.
Hoy no quiero entenderlos.