Al asomo del bisturí paralizaron entumecidas ante la elocuencia de las palabras. Silencio, miradas incómodas, y una sonrisa nerviosa dibujada en sus pálidos labios.
Verde aguamarina y azul índigo.
Líneas verticales, mantén la horizontalidad del trazo, no respires y sigue.
Tras la perilla enmohecida, oscuridad, frío, mientras el tiempo detenido arremete con látigos de antaño. La pequeña puerta de metal eriza vellos de piernas y brazos. Las miradas no se cruzan, la pausada respiración y los latidos entre cortados inundan la habitación.
Ascienden. El abismo está al frente, no saltaran, cierran los ojos y dan un pas
Sólo cincuenta y cinco capas de agua cubrieron la tela, los colores traslucidos siguen vivos, y ellas también.
Cuadrados blancos y negros, bañeras rotas, lámparas y un patio de luz reverberando las últimas historias de principio de siglo, el creacionismo deambula en las sombras de la tarde-noche, inmutables las vidas pasan para volver al mismo lugar.
Una mole detenida entre burdeles y vericuetos, es sólo un edificio derruido, los ignorantes oriundos no saben de él. Ella fueron los primeras en entrar y no salieron más.