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viernes, junio 15, 2007

El leguaje políticamente correcto es preferido por los hipócritas, mitómanos, políticos, despostas ilustrados que hacen ver entre líneas sus oscuras intenciones, sin ser públicamente descubiertos.

Más vale dotarse de una guarnición de eufemismos para salir airoso, y vender ruedas de carretas al mundo para que comulguen en paz.

Otras tantas veces, el mal uso de la sinceridad o franqueza son tomadas para aducir sandeces, frases injustificadas o cualquier tipo de estupidez pensada con ligereza, pero cuando esos personajillos mencionados en el primer párrafo, se ven afectados por el poder del lenguaje, entonces ahí si, lo que se dice cobra importancia.

Pequeñeces injustificadas cuando el clima de transparencia, es tan sólido, como una jalea sin cuajar.

Es una lástima desperdiciar palabras explicando a quien no quiere entender. Para los mismos que con verborrea embaucan, sin siquiera esgrimir un gesto de duda, ante la cara inquieta del que sólo la primera vez le creyó.

domingo, junio 03, 2007

Permiso para hablar

Hay ciertas aseveraciones respecto a lo bien o mal que nos fue en determina situación, y como orgullosa heterosexual, y en ensoñaciones cuasi ninfómana, me molesta enormemente que cada vez que algo sale desastrosamente horrendo declamemos: “Me fue como el pico”. Que culpa tiene él, si en realidad es él único que da y entrega placer. No es que yo no esté “abierta” a experimentar otras cosillas que aumente mi hedonismo, pero basta de basurear a tan digno órgano.

Esta absurda aclaración o declaración pública surge, porque durante muchos años he mal utilizado la frasecilla aquella, convirtiéndola en mi mega muletilla. Bastante poca docta afirmación me aburrió y la dejaré confinada con las frases en desuso del extenso vocabulario que hablamos los shilenos.

PD:
(lejos estoy de ponerle un absurdo nombre, el "él" utilizado es para reafirmar su valor)

domingo, noviembre 12, 2006

Ojos mordaces , Bocas mironas

Diego Manuel, Arte de Buenos Aires

Las miradas no soportaron la hipocresía de las mordaces palabras que habilidosas se convirtieron en dardos certeros apuntando a la fibra de la inseguridad.
Todos posaron dichosos ante las mitómanas experiencias relatadas, cual con más gracia y encanto haciendo pender de las sillas a los participantes.
Creían conocerse bien, vidas enteras pasaron compartiendo, una y otra vez, las mismas situaciones, el mismo estado etílico, la típica humareda, el agudo o grave tono de voz, idénticos gestos y los reiterativos temas de conversación.
No es apto para quienes pretenden ser ermitaños, o aquellos expresivos que al mover una pestaña dan cuenta de su parecer.
Bienvenidos los hipócritas, vendedores de historias, amorosos fruncidos, indómitas de postal, genios venidos a menos en busca de la oportunidad.
Aléjense los idealistas, los recomponedores de sueños rotos, las madres entregadas, los perceptivos de auras color da lo mismo.
Y Mientras, los que se encuentran en la mixtura de ser y no ser, estar y haberse ido, amar hasta que el amor no sobrepase la autoestima pasen a la cíclica convivencia de la incertidumbre.

viernes, septiembre 22, 2006

Somos como tontos.....

Parlotear hoy, 22 de septiembre, del festín diciochero evidenciaría el exceso de TODO lo que viví en tan magnas fiestas, aunque insisto, la vida me debe un carrete. Esto de nacer el 18 definitivamente es contraproducente. Y se queja la patúa!!!, no hay como darle en el gusto, diría alguien por ahí.

Pero, mi amigo calendario indica que se viene otro fin de semana largo (eheheheh),es fascinante cuando los honorables legislan a favor del carrete, es lo que mejor hacen; gozar y parasitar de la teta del estado. En fin, el memorable día de la raza es jueves, pero lo cambiarán para el 9 de octubre, de todas maneras no creo que a alguien le importe mucho esa fecha, aunque sin ella no habrían Independencia, y adiós 18 de septiembre, empanadas, asados, choripanes, chicha, ramadas, ponche a la romana, y mucho más.

Tal vez, estaríamos felices el 21 de junio celebrando el año nuevo mapuche (
Wetripantu), también son de de tiro largo los cabros, cánticos, comida y rituales por tres días, mmmm no es para nada descabellado sumarnos a esas festividades.

Para todos los que quedan pesando en seguir gozando, la espera será lenta, pero de esa forma le damos algo de descanso al cuerpo que cada año se demora un pelito extra en estar al ritmo habitual, sacar la vuelta se hace tedioso en la pega, colegio, casa, universidad o en el lugar que sea, donde se supone producimos. Yo al menos estuve, dos días disfónica y en calidad de bulto.

Aún queda ánimo para el jolgorio, cómo eso de que no tenemos identidad, somos como tontos pa’ la cazuela, somos como hacha pa’ los asados…..ViVa ChiLe!!!!